Por qué no dejar pasar hitos administrativos en la impugnación de oposiciones

Antes de tomar una decisión, o lo que es peor, de no tomarla, consulta a un profesional, es mucho lo que se juega. En muchas ocasiones, en sede de lo que podríamos denominar la impugnación de un proceso selectivo ante la administración pública, ya sea el resultado de un examen de oposición, una nota de examen o la no valoración de un mérito, se nos plantea la duda acerca de sí debemos manifestarnos en ese momento o si por el contrario hay que esperar a que el proceso selectivo público, la oposición propiamente dicha, concluya (se abra plazo de recurso) para manifestar lo que a nuestro derecho pueda convenir.

Pues bien, la respuesta a esta cuestión es bien sencilla; no deben dejarse pasar hitos procedimentales ni debe perderse la oportunidad de recurrir aquello que entendamos no nos conviene, con el objeto de evitar que la administración, posteriormente, o incluso la defensa letrada de la misma en un procedimiento judicial, nos pueda oponer el hecho de que lo que estamos impugnando no fue recurrido cuando se tuvo la oportunidad.

A lo anterior debemos añadir el hecho de que estas cuestiones deben ser gestionadas incluso cuando tengamos la duda de que lo que corresponda o nos interesa (por lo general como decimos la nota de un examen o la no valoración o incorrecta valoración de un mérito), pueda o no ser impugnado, en el entendido de que todo ciudadano, y un opositor no es una excepción, tiene la posibilidad en todo momento de dirigirse a la administración en base al derecho de petición administrativa, regulado en España mediante una ley orgánica y con un plazo de contestación por parte de la propia administración pública de tres meses (a no ser que una ley sectorial determine un plazo inferior o superior).

La cautela, por tanto, a la hora de defender la posición propia, es muy importante, en otras palabras, es mejor pecar por exceso que por defecto. El ejemplo más claro lo tenemos en las notas de examen. Resulta evidente en este orden de cosas, que si entendemos que una nota no se ajusta a aquello que hemos realizado, debería existir la posibilidad de impugnarla, porque si esperamos a que salga, se publique en este caso en el boletín oficial que corresponda el resultado de la oposición, insistimos con que nos podemos encontrar, y no sin razón existiendo en este sentido jurisprudencia, con el hecho de que nos argumenten que antes de recurrir el proceso selectivo propiamente dicho se debería haber recurrido la nota en sí misma.

No podemos olvidar que incluso puede darse la circunstancia de que no existan en las bases del proceso selectivo un procedimiento para impugnar una nota. En este despacho nos hemos encontrado con esta circunstancia, y no precisamente en un concurso-oposición de base sino relativo a lo que podríamos denominar el alto funcionariado del Estado.

Por increíble que parezca, en el supuesto al que aludimos a la candidata se le dijeron por teléfono los motivos por los que no había superado un determinado ejercicio, y cuando preguntó como podía recurrir tal circunstancia a los efectos de que el tribunal reconsiderase su postura, se encontró con que ello no era posible y, debemos insistir en esto, no solo porque así se le dijo, sino porque efectivamente en las bases del concurso-oposición, así como en la normativa reglamentaria que lo rigió, dicho procedimiento no estaba ni contemplado ni regulado.

Baste decir que el asunto al que nos referimos está actualmente siendo tratado por los tribunales, y si bien la nota en sí misma, su corrección o no, debe ser definitivamente estudiada por el tribunal que conoce del recurso, en ningún caso la abogacía del estado ha podido utilizar como argumento el hecho de que se está recurriendo algo que no fue impugnado con carácter previo en la vía administrativa (es decir que en realidad no hubo queja o desafío de la nota), ya que ello se realizó mediante el precepto de la ley de procedimiento administrativo que permite recurrir los actos de trámite, es decir, aquellos actos que o bien ponen fin al procedimiento o le causan indefensión al interesado aunque no impliquen una resolución propiamente dicha.

Lo que acabamos de referir se esgrimió de la manera a la que aludimos, la nota fue impugnada, y una vez ocurrió (en este caso la administración no contestó), se pudo recurrir ante la jurisdicción contencioso-administrativa el resultado de la oposición basado en la calificación del ejercicio correspondiente y en los argumentos que en su momento se esgrimieron.

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